La fecha en cuestión es el próximo lunes 8 de marzo, pero los actos, convocatorias y demás actividades para festejar tan importante hito serán una constante ya este fin de semana.
Y bienvenidas sean todas las celebraciones y reconocimientos hacia la figura de la mujer, pero ¿es suficiente con eso? ¿hay que conformarse con que exista un día en el que se le reconozcan sus no pocos méritos a esos millones de madres, amas de casa, ejecutivas o todo a la vez en muchos casos?
La idea de dedicar un día del calendario a la mujer surgió a finales del siglo XIX, en plena revolución industrial y con el movimiento obrero en pleno auge. Hoy, dos siglos después, la mujer está tan integrada como el hombre en el mercado laboral con el mérito añadido de estarlo también en el otro mercado, el de las frutas, las verduras y el pescado fresco, cosa que no es generalizable en el sexo opuesto.
Y es que, a pesar de haber avanzado y mucho en este terreno todavía queda un largo camino por recorrer: la mayoría de las tareas domésticas siguen recayendo en la figura femenina y, en cuestión laboral, las condiciones contractuales y salariales siguen dejando mucho que desear incluso cuando la formación y experiencia están sobradamente probadas.
Sin ir más lejos, hace escasas dos semanas 'celebrábamos' el Día de la Igualdad Salarial, lo que evidencia que la realidad no es de color de rosa.
Como tampoco lo es la que viven en sus propias carnes otros muchos millones de mujeres que, sin los recursos necesarios tienen que ser a la vez madres, padres, trabajadoras, cocineras y señoras de la limpieza.
¿Cambia esta situación el hecho de que exista un Día para 'ellas'?